dic 19, 2012
Encarni

Poemas sobre infidelidades

La infidelidad puede ser una de las emociones que den inspiración a poetas y poetisas para crear sus poemas donde tratan la vivencia de una infidelidad. Es difícil encontrar textos así pero lo cierto es que hemos dado con unos cuantos y nos gustaría compartirlos contigo.

A través de los poemas vas a tener varias formas de ver la infidelidad, si como amante, como la persona cornuda o como el mismo infiel. ¿Con qué versión te quedarías tú?

Si conoces algún otro poema o te sientes con inspiración para lograr un poema coherente te invitamos a que lo envíes y así lo incluyamos formando así un buen lugar donde ver otros poemas que tengan que ver con las infidelidades. ¿Cuál podría ser el poema más antiguo sobre infidelidad que exista? ¡A investigar se ha dicho!

Amante

Soy la amante
que estrenas,
la nueva, la eterna,
la de muslos trigueños,
columnas seguras
que se abren perfectamente
para dar paso a tu mar
ancho y espeso.

Soy la de paralelas montañas,
erectas, duras,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.

Soy la amante nocturna,
la de noctámbulos besos,
( mis ojos, túneles profundos
donde se pierde la soledad).

Soy la de siempre, la eterna,
la que te arranca el hastío
de cada costado,
la que se tiende plácidamente,
la que se para.

La que te sorprende,
la que se quita las vestiduras
y se lava en tu río claro.

Soy la que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
la que se pierde
en tu mirada lela,
la que infatigable.

Recorre tu cuerpo,
la que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.

Soy ella, la eterna,
la antigua, la nueva,
la de siempre la que se cierra.

La que se abre la de ambivalentes tardes.
Soy la que renace,
la que se abre
la que se cierra.

Hijos del Pecado

Nosotros hijos del pecado,
ángeles de amor demonios de pasión,
nosotros entre besos y caricias…
desbravamos nuestras mentes,
y nos perdemos entre los sentidos….
del placer y la lujuria, ambos…

Queremos descubrir nuestros cuerpos,
perderme en ti, tu en mi, resbalar en nuestra esencia,
las manos se entrelazan, se estudian,
vibran al contacto de piel ansiosa,
somos ángeles y demonios en la danza del placer,
esclavos y patrones de nuestros…
Instintos, del pecado,
permanecemos en coro melodías de amor,
el aire nos embriaga su sabor de miel,
caricias en frutos prohibidos exitantes,
ojos en los ojos, brazos envuelven flancos,
danza frenética, mapas de éxtasis.
Cojo cada gota de oscuros paraísos,
de vivaces infiernos de ángeles o demonios…
nos nutrimos de dulce linfa arrancada a la noche,
en el sepulcro de nuestro pecado.

Llorar

Otra vez he vuelto a llorar en tus brazos de amor,
otra vez he sentido en mi piel las huellas de tu traición,
y aquí estoy ¡vida mía!
como una tonta perdida
suplicando un poquito de amor.

Amor que tú me niegas
y lloro yo.
Yo te doy mis noches y mis días,
yo te doy mis días y mi sol,
y sólo siento en mi piel
el cuchillo helado de tu traición.

He llorado en tu piel, ¡vida mía!
He llorado lágrimas de dolor,
he llorado en tu piel ¡vida mía!
lágrimas de desilusión.
He suplicado tu amor, ¡vida mía!
He suplicado las últimas migajas de tu corazón.
No me importa que tu desprecio me hiera,
no me importa que el calor de mi pecho se hiela
en la sombra traicionera de tu corazón.

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